JellyFarmer

Tips sencillos para mantener medusas con éxito (parte 1: flujo de agua e importancia de la limpieza)

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Las medusas son unos organismos muy llamativos que aunque llevan unos años introducidos en el mercado de la acuariofilia ornamental, por distintos motivos no han encontrado un lugar en el corazón de muchos aficionados.

Si bien a muchas personas les pueda llegar a atraer la idea de mantenerlas, la desinformación que existe al respeto y las malas experiencias de terceros, han creado una mala fama que acompaña a estos seres.

Es cierto que un medusario se mantiene de forma distinta a un acuario de peces o uno de arrecife.  Pero esto no significa que sea difícil, al menos no más que mantener un acuario tradicional; solo hay que poner más atención en otros elementos que antes no estaban y reducirla en los que ya no son tan importantes. En resumen, y al igual que pasó con los acuarios de arrecife en sus inicios, es importante empezar a entender a estos animales para poder mantenerlos.

En el siguiente artículo y en otros próximos vamos a tratar de probar que esa mala fama que tienen las medusas es infundada, para ello os traemos unos unos tips muy simples, pero que resultan cruciales a la hora de mantener a estos animales con éxito.

El flujo de agua idóneo. Quizá uno de los pilares del éxito.

Existen multitud de diseños de acuarios para medusas, desde medusarios, acuario tipo kreisell o pseudo-kreisell hasta cilindros, de formas y tamaños diversos.

Lo que todos ellos tienen en común es que son tanques que permiten generar un flujo de agua en forma de lámina que recorre las superficies del mismo, separando a los organismos que en él se encuentran de las paredes y suspendiéndolos en el centro de la columna de agua.

Es por ello que la intensidad de la corriente o flujo de agua es el primer factor que debemos de tener en cuenta.

Debe de ser la intensidad mínima con las que las medusas queden suspendidas en la columna de agua, pero sin que lleguen a posarse nunca.

Cabe destacar que los flujos paralelos a las paredes son, por lo general, la orientación que mejor funciona.

Una forma sencilla de conseguir un flujo óptimo es:

  1. Parar completamente el movimiento del tanque.
  2. Esperar 10 minutos.
  3. Estrangular el flujo lo máximo posible sin llegar a cerrarlo.
  4. Reanudar el movimiento.
  5. Ir abriendo el flujo de forma paulatina cada 5 minutos y observar a las medusas (puede que según lo abras no se muevan del fondo pero tras los 5 minutos se acaben levantando).
  6. Cuando se eleven tendrás el flujo óptimo.

Posibles complicaciones:

Existen dos desviaciones posibles que se pueden llegar a cometer:

La primera un defecto de flujo u orientación incorrecta del mismo.

  • Algunas medusas se quedarán en las esquinas del tanque, pudiendo llegar a hacer efecto ventosa en las superficies lisas, deformándose lo que a posteriori dificultará su natación con normalidad.

La segunda debida a un exceso de flujo.

  • Hay que evitar a toda costa el “efecto lavadora” debido a un exceso de corriente. Identificarlo es sencillo; las medusas son arrastradas de forma continua por el flujo de agua y no tienen ninguna capacidad de orientación, parecen como ropa en una lavadora mientras centrifuga, pueden llegar a chocarse o rozarse de forma violenta con las paredes del tanque. Como resultado pueden ocasionarse deformidades en la medusa, la perdida de tentáculos o incluso la muerte.

Constancia en las rutinas de limpieza. La clave para un buen flujo.

Como muchos aficionados a los acuarios sabemos, cuando mantienes una pecera es común que sobre las superficies de la misma, desde las paredes a las flautas, aparezcan organismos variados, desde algas hasta invertebrados que a priori no estaban invitados a la fiesta.

En los tanques de medusas, mantener a estos organismos a ralla es de vital importancia, ya que su proliferación sin control puede llegar a obstruir o variar nuestro flujo optimo sin que nos percatemos.

Otra consideración a tener en cuenta es que las superficies babosas, debido a la aparición de diatomeas u otras algas, pueden atrapar a la medusa y deformarla, lo que dificultara su natación, al igual que pasaba con el defecto de flujo o la mala orientación del mismo.

También puede ocurrir que la suciedad se acumule en la rejilla de desagüe del agua. Esto puede ocasionar que aumente su fuerza de succión absorbiendo a las medusas.

Una buena rutina de limpieza pasara por:

  • Limpiar con un paño por todas las superficies del tanque al menos 1 vez a la semana, antes del cambio de agua.
  • Prestar atención a la flauta y limpiarla si empieza a obstruirse (puede hervirse o clorarse si es necesario).
  • Limpiar la rejilla de absorción de agua si empieza a obstruirse (en función del tipo de rejilla se puede usar desde un cepillo de dientes hasta un bastoncillo).

Cabe destacar que aunque la limpieza es importante, el manejo de estos animales es delicado, es por eso que, para evitar dañarlos, se pueden extraer del tanque y albergar en un recipiente durante la limpieza. Para ello basta con sumergir un recipiente en el medusario, capturar a la medusa y sacarla del tanque sin que esta toque el aire.

Esperamos que esta información os haya resultado tan interesante como útil. Estamos a vuestra disposición para lo que necesitéis, para todo lo que tenga que ver con medusas contacta con Jelly Farmer.

Saludos meduseros y meduseras.

Continúa en (Parte 2: tipos de medusas y su alimentación).

También te puede interesar

0
    0
    Tu carrito
    No hay productos en el carrito.